Personalizando la Productividad

El pasado fin de semana nos reunimos unas cuantas personas interesadas en esto de la productividad con ocasión del Taller “¿Procrastinaqué?”.

Es diferente abordar la formación en este tema en el seno de una empresa o en el entorno personal.

En primer lugar, en la empresa las personas están menos dispuestas a reconocer en voz alta sus peores rasgos a la hora de enfrentarse a su tarea (en demasiados lugares sobrevuela la amenaza “todo lo que diga puede ser utilizado en su contra”). Además, cuando los contextos son más homogéneos, la casuística se reduce.

La heterogeneidad puede dificultar un tanto la planificación de la formación, pero es justamente lo que yo estoy buscando. Hace años que percibo que, a pesar de las declaraciones tipo “este sistema es el que necesitas” que leo en muchas publicaciones, falta una adaptación de los diferentes modelos de organización a las características personales de cada sujeto y tipo de tareas. Y ese es en muchas ocasiones el origen del fracaso en implantar el método.

Y es que GTD es un sistema magnífico… para algunas personas. Una de sus virtudes, los grados de libertad en la gestión de tareas, se convierten en un creador de incertidumbre y caos para aquell@s que necesitan más estructura. La Anti-Programación (Unscheduling) es un recurso aplicable a casi todas las personas, pero no del mismo modo. Y eso sin entrar en las herramientas de gestión, que plantean la duda entre usar lápiz y papel, agendas electrónicas, programas complejos como Outlook o sencillos como Evernote, etc.

En resumen, también es imprescindible  la personalización en la formación y asesoramiento en Productividad. El cacareado principio formativo “no hay dos personas iguales” es uno de esos lugares comunes que después, desgraciadamente, no se aplican bien. Porque es difícil.

Necesitas perfeccionar el análisis de necesidades de las personas a las que se dirige tu propuesta, afilar tu mensaje y depurar el conjunto de técnicas que les ofreces para encontrar aquellas que se adaptan mejor a su perfil.

Por supuesto, además, cuanto más se alejan las circunstancias, motivaciones y personalidad de tu cliente de las tuyas propias, más complicado acertar.

Mi solución para ello es la investigación. El ciclo de talleres que comenzó el sábado pasado es un espacio de aprendizaje para los y las asistentes, que encuentran herramientas y puntos de vista que les ayudan a entender mejor su propio perfil productivo y a mejorarlo. Pero también es un laboratorio en el que yo experimento diferentes técnicas y recursos, y del que extraigo conclusiones. Por ello, el precio de estas ediciones es reducido y está concebido para cubrir gastos, básicamente.

Una inversión de tiempo y atención por mi parte, y por parte de quienes asisten, que creo que está dando buenos resultados para todos.

Esta entrada está dedicada a Javier G. Recuenco, de quien he aprendido todo lo que sé sobre personalización (siendo lo que yo sé una gota de agua en el océano de la disciplina, pero que me ha aportado un punto de vista esencial en mi actividad).
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