Coaching racional (Introducción)

Esta es la primera entrega de una serie nada fácil de escribir, por varias razones que explicaré un poco más adelante. Adelanto que voy a manifestar una serie de opiniones que pueden molestar o incluso (espero de todo corazón que no sea así) ofender a amistades y colegas. Personas que sé que ejercen su profesión esforzándose sinceramente en ayudar a sus clientes y apoyándose en planteamientos en los que creen de corazón, algunos de los cuales comparto… pero no todos.

Voy a hablar de Coaching.

Concretamente, voy a hablar de Coaching Racional, denominación que debería poder aplicarse a toda oferta profesional del ramo, del mismo modo que siempre debiéramos recibir Formación Racional, Medicina Racional o Psicología Racional. La realidad, sin embargo, es otra.

Me dispongo a realizar una autocrítica de una disciplina que yo misma ejerzo y, por si fuera poca osadía, desde hace dos años escasos. Tras 20 años dedicada a la formación/educación, por un lado, y a la narración oral escénica por otro, me formé como coach y empecé a compatibilizar esta actividad con las otras dos. Tengo que decir que mi formación en Coaching me resultó extraordinariamente útil a nivel personal y profesional. De todo lo que me enseñaron, me convenció una parte y la integré a mi propio discurso y práctica, y con otra parte hice lo contrario . Exactamente igual que en la universidad. El balance, en resumen, es positivo y estoy contenta con mi elección.

Los clientes-coachees que han utilizado mis servicios también han completado sus procesos con bastante éxito y se han mostrado satisfechos, aunque lo cierto es que mis nuevas habilidades y conocimientos han encontrado aplicación especialmente en la formación.

Alerta magufo

Están por todas partes…
(Imagen de http://www.avefenix.es/alerta-magufos/)

El problema es que, cuando echo un vistazo a mi alrededor, veo que mucho de lo que se engloba bajo el paraguas de “Coaching” no resiste un análisis racional. Y bajo ese paraguas se puede colar lo que a cada uno le dé la gana, porque es una disciplina nueva y sin referentes académicos. Las asociaciones profesionales están intentando introducir un poco de orden en esta merienda de duendes, pero me temo que sus esfuerzos no son suficientes; en parte por su incapacidad legal para obligar a nadie que se denomine coach a pasar por un proceso de homologación (el proceso existe, pero es voluntario) y en parte porque sus objetivos inmediatos parecen ir en la línea de regularizar el sector más que en la de exigir de sus miembros una aproximación más científica. (No pertenezco a ninguna asociación ni he hablado de este tema con ningún miembro de su junta directiva, esto es solo una impresión personal y estaré encantada de que me demuestren mi error).

En defensa del Coaching, hay que observar que una profesión tan respetada como la Medicina tiene problemas parecidos. La Homeopatía es practicada no solo por advenedizos, sino sobre todo por personal con titulación universitaria, y los colegios de médicos no solo NO se oponen a esa práctica por acientífica sino que reclaman que sean únicamente personas licenciadas en Medicina quienes la practiquen. En la farmacia de mi barrio (uno de esos negocios que solo puede abrir un profesional titulado), la farmacéutica se obstina en ofrecerme homeopatía como alternativa a cada medicamento que le pido, incluso después de que el Ministerio de Sanidad publicara que la Homeopatía no tiene más efecto que el placebo. En todas partes cuecen habas.

La diferencia es que, mientras que entre las y los profesionales sanitarios hay voces que denuncian esta mala praxis y abogan por una racionalización de la atención sanitaria, no he escuchado jamás una crítica pública al Coaching Irracional que proceda de un/a coach.  Espero que se deba a mi propia falta de habilidad a la hora de seleccionar lecturas pero también es cierto que relacionadas con el término coaching encuentro muchas más referencias a energías místicas y buenrollismo New Age que a organización, esfuerzo personal y responsabilidad hacia las propias metas. Afortunadamente, las páginas más destacadas suelen ofrecer una propuesta mucho más seria y cercana a lo que yo entiendo que debe ser el Coaching Racional, pero sigue faltando espíritu crítico.

Como persona con formación técnica y científica, enemiga de la charlatanería y admiradora de quienes se enfrentan a ella, cada vez sufro más cuando alguien me pregunta a qué me dedico. Soy cada vez más consciente de que la palabra “coaching” desata toda una serie de referencias magufas en la mente de mi interlocutor con las que no quiero verme asociada, ni personal ni profesionalmente.

Pero es que, además, esta desgraciada asociación genera tanto recelo que muchas personas nunca llegan a conocer los aspectos más positivos del coaching, ni por qué recurrir a los servicios de un coach puede ser un excelente apoyo profesional o personal.

Lo más sencillo sería cambiar la denominación de mi actividad pero…

… qué diablos. No voy a rendirme sin presentar batalla. Así que voy a dedicar unas cuantas entradas de este blog a explicar por qué el coaching puede ser una metodología racional y tan fundamentada en principios realistas, sensatos y/o científicos como se quiera, así como a desligarlo de otras filosofías, terapias, etc. carentes de base. Que la Fuerza me acompañe.

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17 pensamientos en “Coaching racional (Introducción)

  1. Diana, me gusta tu blog… tiene pinta de ser cañero…y tengo curiosidad por saber que entiendes por eso de coaching racional? aunque por lo que entiendo es algo más como cientifico o fundamentado en una base más teórica verdad?? fijate a mi el coaching ya me parece algo a veces, demasiado racional…en cuanto a la práctica, y cada vez lo veo que debería tender más hacia lo emocional, aunque creo que hablamos de cosas diferentes!! En cualquier caso ánimo y al toro, seguro que es muy enriquecedor para todos los que nos dedicamos y queremos defender esta metodología que hemos elegido como profesión. Besos, Merche

  2. Para empezar, muchas gracias por dejarte caer y dar tu opinión, Merche. Me gusta mucho verte también por aquí 🙂

    A ver, una aproximación racional no implica despreciar las emociones y el impacto que tienen sobre cada persona. Si mi objetivo es cambiar de empleo pero la mera idea hace que me sienta descorazonada, angustiada, tensa y deprimida, eso es algo muy a tener en cuenta. Pero las emociones se pueden trabajar con metodologías racionales, sin recurrir… qué se yo, a embadurnar al cliente de miel y pedirle que suba al monte Fuji a superar sus traumas. 🙂

    Es frecuente confundir una aproximación racional a una disciplina con la eliminación de las emociones. Yo tengo emociones, los clientes las tienen. Las emociones son buenas. Nadie dice que haya que sacarlas del proceso.
    Pero hay metodologías para tratar con ellas que proceden de la ciencia o, como poco, de aproximaciones sensatas y otras que son vistosísimas pero no tienen ninguna base.

    Yo he tenido experiencia con la PNL y el coaching basado en constelaciones, por ejemplo, y es verdad que es enriquecedor y que de todo se aprende. Pero (ya escribiré más sobre ello) igual que hay elementos de la PNL que me parecen muy sensatos, otros me resultan afirmaciones peregrinas sin evidencia científica suficiente que las respalde, más allá de un argumento Loreal (“esto es así porque yo lo valgo”). Las constelaciones, pareciéndome que SIEMPRE QUE SE MANTENGA CLARO EL USO METAFÓRICO tienen valores parecidos a la dramatización para tratar ciertos problemas, me las encuentro sin embargo revestidas de un aura mística. A eso es a lo que me opongo.

    Parte del problema sea que, probablemente, usamos el término coaching con mucha alegría. A lo mejor sobro yo, a lo mejor sobran ellos. Pero no estamos haciendo lo mismo, en ningún caso.

    • Estoy de acuerdo contigo que en el nombre del Coaching, se utilizan dinámicas y técnicas poco científicas o poco ortodoxas..que pueden hacer mucho daño a la profesión, dotándola de tintes poco serios. Y eso no ayuda que no haya un organo oficial regulador de unos principios y bases mínimas, que otorguen cierta garantía al cliente y velen por la profesionalización del coaching en vez de hacer banca. Un abrazo y me alegro tambien de verte por aquí!! Me gusta ese espíritu crítico. Merche

  3. Pingback: Coaching Racional: ¿Qué es el coaching? | Engineering Scherezade

  4. ME ENCANTO TU OPINO AL RESPECTO Y LA COMPARTO PLENAMENTE,SIN QUERER QUERIENDO,ESTOY METIDO EN ALGO ASI,CON UN PROYECTO QUE EMPEZAMOS DE UNA MINA DE HIERRO,HACE DOS AÑOS HABIA SOLO UN MONTE ,HOY YA TENEMOS 12.000 TON DE HIERRO AFUERA ,PERO EL TRABAJO DE COACHING CON LOS MINEROS Y EL INVERSIONISTA A SIDO MUY AGOTADOR HASTA ME ENFERME ,Y ME TUVE QUE REALIZAR MI PROPIO AUTOCOACHING JEJEJJ YA ESTOY BIEN ,UN ABRAZO

  5. Pingback: Coaching Racional: ¿Qué es el coaching? | Diana Damas

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